La Pasión de Cristo en Iztapalapa

[divider]Costumbre que acerca al teatro callejero[/divider]

Como ya es costumbre de Semana Santa en México, este Viernes Santo se realiza la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, cumpiendo este 2015, 172 años de representarse.

Iztapalapa, una de las 16 delegaciones que constituyen el Distrito Federal, se prepara durante meses para recibir a aproximadamente un millón 600 mil visitantes que acuden a las actividades realizadas en el lugar durante la Semana Mayor.

Una de estas actividades es la Pasión de Cristo, acto en el que se representa la secuencia en que Cristo es llevado a la explanada para ser azotado, se le corona con espinas y camina el Vía Crucis en el recorrido al Calvario-Cerro que culmina con su crucifixión.

Los papeles ya no se heredan familiarmente como se hacía en otras épocas. Soldados romanos y judíos, integrantes del Sanedrín, vírgenes del pueblo, mujeres de Herodes, romanas, se eligen de entre los habitantes de los diferentes barrios. Los nazarenos son aquellos que por promesa, manda o voluntad propia, se imponen la carga de una cruz a lo largo de todo el trayecto del Vía Crucis, atrás del Cristo. Los actores rivalizan por los papeles principales. Los criterios para seleccionar a los personajes son diversos, y los más estrictos son para designar a los actores principales: los apóstoles y la Virgen María. Cristo, por ejemplo, debe ser fuerte para soportar el recorrido cargando la cruz, soltero, originario de Iztapalapa, de familia cristiana, y poseer un físico que concuerde con la idea que la población tiene de Jesús. Él y otros personajes se dejan crecer el pelo, se lo tiñen.

En torno a él gira toda la actividad ritual y la emotividad afectiva; al dar énfasis a los aspectos humanos de la divinidad, se fomenta la religiosidad popular. Todos los detalles son objeto de minucioso cuidado: los vestidos, maquillajes, peinados; las pelucas de los soldados romanos, de Cristo, apóstoles y nazarenos. La escenografía, los aspectos visuales; los recorridos, la seguridad de los actores, de los penitentes que pagan mandas, de los devotos y del público asistente a la gran representación. Los parlamentos, la transmisión de los valores, la lección aprendida… en pocas palabras, la continuidad de la tradición popular. Afuera de todos los lugares elegidos para la representación, se levantan miles de puestos;los ruidos de la música y de los vendedores se mezclan con las voces de los actores.   

Desde 1843 en el Cerro de la Estrella o Huizachtepetl se conmemora la Pasión de Cristo. Diez años atrás, en 1833, los pobladores afectados y preocupados por la epidemia que azolaba a su comunidad, invocaron las imágenes de Cristo que se  veneraban en sus respectivas ermitas de los barrios originales de Iztapalapa para que terminara la ola de muerte que se cernía entre sus familiares. A los pocos días, según cuenta la historia, la mortandad por el cólera cesó. Además del milagro de haber parado la epidemia, en San Lorenzo, uno de los pueblos de Iztapalapa, el Cristo invocado los favoreció con un agua milagrosa, pues del pie de un ahuehuete brotó un manantial y con el agua que de ahí emanó curaron a los enfermos y a la gente de los pueblos del sur.

Como muestra de su agradecimiento a Cristo por haber escuchado sus ruegos, los habitantes de esa región iniciaron la representación del Vía Crucis, que hasta nuestros días ha recorrido tres siglos, de 1843-2013. Desde entonces, cada año, niños, jóvenes, adultos y ancianos de ocho barrios de Iztapalapa: San Lucas, Santa Bárbara, San Ignacio, San Pablo, San José, San Pedro, La Asunción y San Miguel salen a las calles a representar la Semana Santa. Es así como sus calles y colonias ubicadas en el perímetro del Cerro de la Estrella, se transforman para representar el pasaje doloroso de Jesús.

Este año los roles principales los llevan:

Daniel Agonizante interpreta a “Jesús” y Adama Fay Velázquez Mosco como la Santísima Virgen María.

Comenta, comparte y suscríbete.

Comments

  • No comments yet.
  • Add a comment