“Pinocho, el muñeco de mandera que anhela ser un niño de verdad”.

Muchas versiones han pisado teatro Mexicanos, con èsta obra, pero yo me atrevo a decir que pocas hay, como èsta.
 
No estamos hablando de cualquier producciòn, sino de un personaje al que el Señor Fred Roldàn le ha puesto alma, vida y corazòn por mas de tres dècadas, llevàndose el tìtulo de “El Pinocho de Mèxico”.
 
Y èsta calidad se demuestra en cada momento.
 
Es impresionante la expresiòn corporal del Señor Roldàn, a la hora de interpretar a Pinocho. Realmente la gente vè en escena a un muñeco de madera, con esas caracterìsticas propias de las articulaciones hechas por artesanos. Pero es no es lo mas importante, lo que verdaderamente me llevò a soltar la làgrima, es ver en su actuaciòn, esa mirada de inocencia y frescura, de un ser que apenas despierta a la vida, y a la vez aderezada con todas la tablar del Señor Roldàn, haciendo chistes sumamente ingeniosos, y para todo pùblico.
 
¿Què le imprime Fred Roldàn a su Pinocho, que lo hace diferente de otros?. Es un Pinocho mas espiritual. Mas allà de los clàsicos movimientos o chistes, èste Pinocho le transmite su sentir al pùblico. hay una escencia y una mìstica que se puede percibir hasta el ùltimo rincòn del teatro. Pinocho vive a travès de cada gesto, cada texto y cada mirada del señor Fred Roldàn. Hay grandes actores que ha interpretado a Pinocho, pero en esas funciones, Fres Roldàn ES Pinocho.
 
Claro que no està sòlo en su aventura. Lo acompaña su papdre Geppetto, interpretado espectatularmente por Citlalixayotl, quien le da una ternura tremenda a ese artesano que anhela un hijo.
 
Un trabajo muy ineresante es el realizado por Mariana L. Torrez, ya que tiene la responsabilidad de llevar a su “Hada Estrella” por senderos muy contrastantes. En momentos es una dulce y delicada Hada, pero tambien hay momentos en que èsta “Estrella” se convierte en una “Chispa”. debido, justamente,  a lo chispeante que puede llegar a ser, con una mirada pìcara y logrando la complicidad del pùblico en escenas muy divertidas.
 
Como en todo cuento respetable, no faltan los villanos, y en èste caso son Don Zorro y Don Gato, interpretados por Cèsar Jonathan y Fred Roldàn Sandoval, respetivamente.
 
Ellos se encargan de dar el toque antagònico y a la vez muy divertido al cuento.
 
No vayan a pensar que son los clàsicos Zorro y Gato, sino dos personajes que nos recuerdan mucho, a personalidades urbanas de nuestro tiempo. incluso sus vestuarios dicen mucho de ellos. Son dos “vivales”, a veces muy inteligentes, y en otros momentos un tanto torpes. Y esa dualidad se vuelve muy gratificante para el pùblico, ya que sin duda son caracterìsticas que podemos ver en la vida real.
 
Tambien cabe señalar la gran labor y profesionalismo de la compañìa, ya que estuvimos en dos funciones diferentes, y en las segunda, por algùn imprevisto, como surgen imprevistos en la vida (y el teatro no es excepciòn), el actor que da vida a Don Gato, no pudo dar funciòn, no obstante “La funciòn debe continuar” y la obra nunca perdiò forma, y saliò con la misma calidad de la primera funciòn.
 
Ahora, quiero destacar un trabajo enternecedor, y es el de Pedro Trejo como el siempre fiel y sensato “Pepe Grillo”. Èste jòven tiene una chispa muy especial y una vis còmica totalmente familiar. Es de esos trabajos que lo mismo deleitan de niños que a adultos. No pude evitar contener la carcajada en una escena donde Pepe se enfenta a los villanos con su muy particular “tècnica karateca”
 
Nuevamente mando una felicitaciòn al Señor Roldàn, por hacer algo que pocos, muy pocos productores hacen; Editar el CD con las canciones de sus obras. El Señor Roldàn entiende perfectamente la importancia de inmortalizar la obra, a travès de sus canciones.
 
Un musical que sin duda alguna toca el corazòn de la gente. una puesta en escena impecable, en un teatro sumamente ìntimo. una fantàstica opciòn en cartelera.

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